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PRIMERA SESION DEL JUICIO MULTITUDINARIO EN SEVILLA

En Uralita las medidas de seguridad brillaban por su ausencia'
• "Me da miedo ir al médico" afirma un ex trabajador citado en el juicio
• 25 de ellos reclaman 2,2 millones de euros por los efectos del amianto
Las medidas de seguridad en la planta que Uralita tenía en la localidad de Dos Hermanas "brillaban por su ausencia". Lo ha asegurado esta mañana Enrique Domínguez, miembro del comité de empresa entre los años 1980 y 1998 y testigo en el juicio en el que 25 ex trabajadores reclaman a la empresa 2,2 millones por los efectos del amianto en su salud. Cuatro de ellos, de hecho, han fallecido ya y son sus familias las que prosiguen su lucha.
Domínguez ha relatado esta mañana a los periodistas antes de entrar a declarar que los empleados de Uralita apenas si recibían mascarillas y sólo los directamente expuestos al amianto. Incluso en estos casos, ha precisado, "no era obligatorio su uso". Tampoco existían taquillas separadas donde guardar la ropa contaminada y sólo empezaron a habilitarlas los renovables de la compañía "cuando empezaron las bajas".
Enrique empezó a trabajar en Uralita en septiembre de 1965 y dos años más tarde ya aparecieron los primeros síntomas de la afectación de la pleura que padece y que un juez ya ha reconocido como enfermedad laboral. "Vivo en un primero sin ascensor y no puedo subir las escaleras", se lamenta.
Otro testigo también citado al juicio, que ha comenzado hoy y está previsto que se prolongue hasta mañana, ha explicado que entre la plantilla de Uralita "todo el mundo tenía bronquitis".
José Bohórquez, electricista de mantenimiento en Uralita, no tiene diagnosticada ninguna enfermedad respiratoria, pero tampoco ha acudido al médico para que le examinen. "Me da miedo", ha confesado mientras esperaba su turno para declarar ante la juez de lo Social 5. La medidas de seguridad, ha insistido, eran "nulas" y la empresa "no quería reconocer el mal que hacía el amianto".
En el juicio, al que se ha negado el acceso a los periodistas, está previsto que declaren, además de los testigos, al menos tres peritos, entre ellos dos médicos que han estudiado la vinculación entre las enfermedades que padecen los demandantes y el amianto con el que trabajaron durante años. Asimismo, ha sido llamado a declarar un tercer perito, un auditor de cuentas, para certificar cuánto dinero invirtió efectivamente Uralita en prevención de riesgos laborales.
http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/10/andalucia_sevilla/1370856355.html


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